Cada curso nos recuerda que aprender también significa moverse. El año pasado, nuestras y nuestros alumnas cruzaron fronteras con Erasmus+ y volvieron con algo más que un pasaporte sellado: ideas nuevas, miradas ampliadas y historias que hoy comparten aquí.

«Irse de Erasmus ha sido, sin duda, una de las mejores decisiones que he tomado.
Mi experiencia estudiando un año entero en Polonia ha sido increíble. La universidad de destino nos acogió estupendamente y he aprendido mucho en las clases, incluso ahora soy capaz de decir un par de frases en polaco.
He podido viajar, conocer gente nueva y, sin duda alguna, he mejorado mi inglés (para quienes le temen al idioma).
Por eso, recomiendo plenamente a los estudiantes que no dejen pasar esta oportunidad y participen en el programa Erasmus. Estoy seguro de que no se van a arrepentir.
Quiero agradecer a IDarte por hacerlo posible y, además, destacar que gracias a esta movilidad Erasmus hoy puedo aportar mi experiencia ayudando como buddy a otros estudiantes que llegan, del mismo modo que me ayudaron a mí en Polonia».
Ander Varas, estudiante de Diseño Gráfico. Erasmus en Gdansk, Polonia.
«June eta biok Lisboan egon ginen ikasturte osoa, eta nahiz eta unibertsitatean egin genituen lanak ez izan oso interesgarriak, esperientzia super ona izan zen.
Jende berria ezagutzeko eta kultura ezberdin batekin harremanetan jartzeko aukera izan genuen. Bukaeran ikasturte osoa labur geratu zitzaigun».
Mikel García-Ardanaz eta June Solatxi, Diseinu Grafikoko ikasleak. Erasmus Lisboan


«Yo estuve el segundo cuatrimestre en Burdeos. Las clases allí eran muy distintas, estaban más enfocadas a la ilustración y tenían clases conjuntas con todos los cursos. Además algo que me pareció muy interesante es que una vez al mes llevaban a alguien que les daba una charla sobre diseño o lo que correspondiera durante el horario lectivo. Estuve muy agusto, conocí a gente de distintas partes del mundo y aprendí bastante sobre su forma de trabajar, además de repasar mucho francés».
Inés Saiz, estudiante de Diseño Gráfico. Erasmus en Burdeos, Francia.
«Kaixo! Me llamo Leire, estudio Diseño Gráfico, y mi destino de Erasmus fue Oporto, Portugal.
Leire German, estudiante de Diseño Gráfico. Erasmus en Oporto, Portugal.
Honestamente, considero que mi experiencia fue bastante neutra; no fue algo que me encantó pero tampoco fue horrible.
Al principio muchos alumnos tuvimos ciertas dificultades a la hora de encajar nuestros horarios, y cuando por fin conseguimos, nos encontrábamos con algún problema en cuestión a los créditos. Esta fue sin duda la parte más tensa de todo el proceso.
En cuanto a las clases, siento que no aprendí mucho pero me dio oportunidad para mejorar algunas áreas del diseño que ya había trabajado en IDarte. Tenía pocas clases, aunque eran largas —podían durar hasta cuatro horas—, pero luego tenía el resto del día
libre lo que me permitía pasear y conocer la ciudad.
Tuve bastante suerte de coincidir con gente de varios lugares como de Países Bajos, Polonia, Inglaterra, así como partes de España —gente de Valencia, Madrid, Logroño, Galicia, etc.
En conclusión, creo que la parte académica podría haber sido mejor, pero, Oporto hizo que el programa valiera bastante la pena. Considero que es una ciudad bastante viva y acogedora, que tiene muchas cosas para hacer, y para mí era más importante la oportunidad de conocer a nuevas personas y poder aprender un poco más de la cultura».

« Kaixo! Soy Maider Pérez, estudio Diseño Gráfico y el curso pasado tuve la oportunidad de realizar mi Erasmus en Gdansk (Polonia).
Maider Pérez, estudiante de Diseño Gráfico. Erasmus en Gdansk, Polonia.
Ha sido una experiencia increíble que me ha encantado de principio a fin. Pasé el año completo allí, estudiando en la Academia de Bellas Artes, y puedo decir que he aprendido muchísimo.
En cuanto a las clases, los profesores tenían un nivel muy alto y la oferta académica era bastante variada. Me enfoqué sobre todo en asignaturas más manuales, como serigrafía o ilustración, aunque
también cursé otras más orientadas al diseño gráfico.
Respecto a la ciudad, Gdansk es preciosa —y Polonia en general también—. Es una ciudad pequeña,
pero con muchas cosas por hacer. Eso sí, hay que estar preparado para el invierno, porque el frío empieza en octubre y se alarga hasta abril o mayo, ¡jajaja! Viajar por el país resulta muy cómodo: los trenes funcionan muy bien y hay muchas conexiones aéreas
con otros países. Además, los estudiantes tienen descuentos del 50% en el transporte, lo que facilita mucho moverse.
Si tuviera que mencionar algún aspecto negativo, diría que la gente local no siempre es muy amigable;
tuve algunas malas experiencias en tiendas, aunque nada grave. También cuesta acostumbrarse a que en invierno anochece a las tres de la tarde, lo cual puede desanimar un poco… pero todo depende de la actitud con la que se viva la experiencia.
Aun así, recomiendo al 100% la experiencia. No solo por lo que se aprende a nivel académico, sino también por todo lo que aporta personalmente.
Y si vais, no podéis dejar de tomar una cerveza en el Café Szafa, un bar llevado por Maya, una de las personas más majas que he conocido, no solo en Polonia sino en mi vida. Ah, y por supuesto, tenéis que probar los pierogi en el restaurante Mandu —¡un clásico polaco que no
decepciona!».

