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Durante el segundo curso de los ciclos de Animación y Fotografía en IDarte el alumnado tiene la oportunidad de desarrollar un cortometraje audiovisual. A medio camino entre las asignaturas «Lenguaje y Tecnología Audiovisual´´ y «Guión y estructura narrativa´´, el proceso de trabajo se centra en las distintas fases de pre-producción, producción y postproducción propias del desarrollo de una película de corta duración. 

Partiendo de la idea, pasando por el guión literario, el guión técnico, la grabación y edición del material, en el presente curso las alumnas de ambos ciclos han desarrollado dos piezas audiovisuales sobresalientes. Cada trabajo reúne ambiciones y conceptos con gran potencial narrativo, metafórico y visual. 

Los cortometrajes se presentarán en festivales. Por este motivo, todavía no podemos hacer pública su visualización en el canal de la escuela. A pesar de esta particularidad, nos gustaría hablar un poco de estas películas cortas, escribir sobre su significado y sobre las distintas colaboraciones que las han posibilitado. 
Empecemos por EZ IREKI ATEA. Las alumnas de fotografía Ane Machicote, Garoa Zubikarai, Lucía Flores y Jone Carbajosa han sido el motor principal de este trabajo. El equipo ha contado con la participación de Irati Mancisidor, alumna del ciclo de fotografía del curso anterior, quién ha colaborado como actriz. El elenco lo completan Chantal Lacoste, de la escuela BIZIE (Bilboko Zine-interpretazio Eskola), e Ibon Enciso. La música ha sido generosamente creada por Tristan Iñiguez (AURYN STUDIO).

Y, ¿de qué va EZ IREKI ATEA? Sin ánimo de atesorar el potencial significante del corto, podemos decir que ante la adversidad, en situaciones de dificultad, es esperanzador confiar y creer en la empatía y el valor de la acción. En este caso, además, desde una conexión y vínculo entre mujeres.

Y, ¿cómo nos transmiten la historia? Con una estética fría y un corte radical, dos jóvenes encuentran el modo de escapar. Seguramente, ¡hacia un futuro mejor! 

Continuemos con GOIKO PISUKO TARTEA. Estefanía Quilchano y Sofía Velasco son las alumnas del ciclo de animación que han producido este cortometraje. Han grabado escenas en Garaio, Gasteiz, sus alrededores y dentro de la escuela. Hay que mencionar la presencia de Mel Arranz en la producción del trabajo, quien participó como ayudante de sonido durante la fase de producción.

Y, ¿qué nos cuenta GOIKO PISUKO TARTEA? Pues es difícil de resumir. Una narrativa fragmentada, hilada por una historia del pasado, nos adentra en una atmósfera misteriosa y simbólica. Advertimos a las espectadoras que las ondas radio acuáticas serán vitales para zambullirse en la historia. También el humor será importante.

Ahora nos gustaría desarrollar conceptualmente las distintas fases que constituyen el proceso creativo entre ambas asignaturas. Primero aterriza la idea en la fase de la preproducción, consecuente de una metodología divergente y convergente. En este primer impulso divergente, la lluvia de ideas es libre y abierta. Poco a poco nace la idea definida a través de un pensamiento convergente. 

A la idea le sigue el guión literario. No se trata solamente de escribir la historia, sin pena ni gloria. Aquí se define el género de la misma y su tono. El guión literario cuenta lo que ocurre dentro de la historia y lo hace de una manera concreta y específica. ¡Y qué bonito es! Cuando las palabras evocan imágenes y el lector es capaz de ver con su imaginación, por ejemplo, el gesto de un personaje. 

Después es el turno del guión técnico. Si el guión literario nos narra qué ocurre en la historia, el guión técnico nos explica cómo se cuenta la historia. En otras palabras, aquí se definen las convenciones narrativas audiovisuales, interpretando el guión literario en el lenguaje visual: escenas, planos y acciones.

Pasamos a la fase de producción. Partiendo de todo lo anterior, particularmente del guión técnico, dónde se definen también las instrucciones de rodaje, comienza la fase de grabación. Imagen y sonido, por supuesto. Para la realización de los trabajos, IDarte cuenta con un equipo de cámaras de alta calidad. También con aparataje sonoro. Entre otros dispositivos, micrófonos de distintos tipos, pértigas y grabadoras, focos de luz artificial, banderas y reflectores… 

Una vez obtenemos todo el material aparece la última fase del proceso: postproducción.

El director francés Jean Luc Godard entendía el montaje como una reescritura del guión. Dicho de otro modo, el montaje es un flujo dinámico y es ahí, justamente, donde nace el sentido de la película. En eso consiste la fase de la postproducción: trabajar el ritmo y el orden de los planos para contar la historia.

El interés de la escuela reside en promover trabajos de máxima calidad, ofreciendo un espacio de experimentación audiovisual dónde el alumnado explora las convenciones narrativas audiovisuales y las distintas técnicas que las producen. Dicho de otro modo, para el departamento es importante disponer al alumnado de las herramientas necesarias para que éste decida qué quiere contar y cómo quiere hacerlo.